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Una breve perspectiva del consumidor canadiense.

A diferencia de mi país de origen México, en Canadá no he contado con la fortuna de tener acceso a estudios de mercado que me expliquen de manera científica que clase de consumidores tenemos por acá.

Esto es meramente empírico, si bien las descripciones de una muy querida amiga que lleva años por aquí y que también vivió en Estados Unidos me ayudaron mucho a entender más o menos como es el consumidor canadiense. Alguien puede decir que estoy totalmente mal, y tal vez tenga razón, lo mío es solamente un puñado de percepciones por que me guste o no, no puedo dejar esta curiosidad de querer entender por que la gente consume lo que consume aquí y en China.

Y si, lo primero es pensar que Canadá es el patio trasero de Estados Unidos, pero el nivel consumista no es para nada similar a esta sed eterna del consumidor gabacho. Para empezar, ¿quién es el consumidor canadiense?. Con una inmigración muy mezclada y constante de personas en su mayoría con estudios universitarios, yep Canadá tiene el numero 1 de personas con carrera, es difícil hacer un arquetipo del consumidor canadiense. Bueno veamos religión mmmm es un tema muy mezclado, viene de la mano con lo primero, mi esposo es judío, mis mejores amigos son musulmanes, amigos latinos católicos ah! y no lo olvidemos a los ortodoxos, ¿y yo? bueno me educaron en un mundo metodista. Y podrían decir, bueno tu caso es diferente por que eres inmigrante, pero adivinen qué Canadá esta hecho de inmigrantes, mi historia es la cosa más común por aquí.

Sin embargo en esta mezcla exótica, de países y creencias, existen algunas similitudes más o menos homogéneas. La primera es que el Canadiense es codo ojo no tacaño, en México no se gasta por que no se tiene, y a veces aun así se gastan lo que no tienen con las tarjetas de crédito. Aquí no, aquí la búsqueda de precios es intensiva, la crisis del 2008 pegó, como en todas partes, pero aquí se busca el mejor precio por el solo hecho de tener el mejor precio. El uso de cupones es bastante común.

Para muestra un botón, el más reciente es Target, quién puso su lanzamiento en duda. Son varias las marcas que cuando entran al mercado, buscan status y por ende no se van a una guerra de precios desde el inicio. Target sabia que Canadá los esperaba con el corazón abierto (no con sus carteras), pero al ver los precios de entrada el público dijo: no gracias, ahora Target bajo sus precios y todo ha ido mejorando.

Lo cuál nos lleva al segundo punto, aquí el status no se basa tanto en la marca. Claro que no falta el que quiera traer el logo en dorado en amplias dimensiones, pero aquí es la minoría, pareciera que a mayor nivel de educación, menor necesidad de demostración a través de las marcas. Da lo mismo comprar ropa en Cotsco mientras la calidad sea buena, (si aquí en Canada Cotsco rifa y controla). Una marca se puede dar el lujo de ser cara solo si extremadamente buena, el solo nombre o logotipo no basta.

Punto que nos lleva al tercer tema, ir de compras al gabacho, ambos países son vecinos de Estados Unidos, en México los outlet gabachos son esa oportunidad para comprar la sudadera GAP con esas letras enormes, en fin la marca se tiene que ver, o al menos ropa es de lo más comprado. Cuando el canadiense va a comprar algo a Estados Unidos, va a comprar llantas, televisiones, en fin cosas que usar no tanto cosas que lucir. Aceptémoslo en muchas cosas Estados Unidos sigue teniendo mayor oferta.

Esta es una que yo amo, aquí los tacones son opcionales, vivir en un país con 6 meses de invierno, hace que los tacones se usen por gusto no por necesidad godinez. No puedo describir la felicidad que esto le ha traído a mi espalda. Y aunque no tenga razón de ser en este artículo quise mencionarlo.

¿Qué más? El canadiense tiene un presupuesto para casi todo, ya sea por que sus primeros años de inmigrante se tuvo que amarrar el cinturón o por que las ordas de viejitos que nos recuerdan a diario que un día estaremos ahí. El canadiense planea y asigna recursos, como latinos vivimos el hoy, por que mañana quien sabe si estaremos vivos, el canadiense se ajusta a su presupuesto y no le da pena decirlo. Ya sea tomando agua en vez de ordenar un refresco, planeando su retiro desde joven, o comprando el dollarama, si comprar en dollarama es súper muy normal, hasta tienen tarjetas de regalo, así como las de Liverpool ¿nice no?.

Por último, el canadiense va utilizar lo que compro hasta que se lo acabe, eso de desechar algo solo por que salió la nueva versión no aplica tanto, si sirve se usa, cuando ya no sirva entonces si compramos uno nuevo.

No digo que ser de una forma es mejor que otra, creo que ambas tienen su razón de ser, vivir con inviernos tan largos te obliga a planear, si no sería imposible sobrevivir aquí, empezar desde cero para muchos cambia las prioridades y por ende cambia el consumo.

No puedo evitar pensar, los recursos que tiene México, ese clima hermoso, esas frutas, esas playas, esa cerveza y aún así la importancia del que dirán y del tratar de aparentar impiden disfrutar de las cosas sencillas que están al alcance gratis, bueno excepto por la cerveza por desgracia esa no es gratis. Pero si sin duda vivir en Canadá me ha ayudado a ser un consumidor que regreso a back to the basics.

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